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José Luis Cuevas estaba convencido desde entonces de su vocación, pero ni él, ni su profesora, imaginaron que llegaría a ser uno de los grandes pintores del siglo, a quien en sus inicios llamaban "el niño rebelde" de la pintura por haber sido uno de los iniciadores y de los pocos sobrevivientes de la llamada "Generación de La Ruptura" al alejarse de una generación de grandes muralistas, hecho que lo llevó incluso a un exilio voluntario en Europa, -principalmente cuando vivió en París-, por lo que algunos de sus primeros triunfos ocurrieron en el extranjero.
Fue hace medio siglo que José Luis Cuevas tuvo en la Galería Prisse de la ciudad de México su primera exposición individual, acontecimiento que el pintor mexicano celebra con la exposición "José Luis Cuevas.
Conmemoración 50 años en la Plástica. Obras Inéditas", que incluye 77 obras hechas en la década de los años setenta y ochenta y que el pintor adquirió de la Galería Tasende de la Jolla, California para incluirlas en la muestra de obras inéditas que exhibe en el Centro Histórico de la ciudad de México en el Museo que lleva su nombre, -donde permanecerán en exposición hasta el 19 de Noviembre-, al conmemorarse los primeros 10 años del referido espacio museográfico, del que el propio Cuevas me comentó en entrevista "es algo sumamente satisfactorio, no en el sentido de la vanidad por la posibilidad de perpetuar el nombre de uno, lo importante es que es un lugar muy bonito, ha gustado mucho a la gente y es muy visitado".
Instalados en su estudio en su residencia en San Ángel, en la ciudad de México, José Luis Cuevas se lució como gran anfitrión y habló de sus satisfacciones, vanidades, miedos y complejos, entre los cuadros y cientos de libros que visten las altas paredes de su refugio, fueron como confesiones de un hombre que, reconoce, ha sido controversial y casi permanentemente polémico, pero asegura... "las críticas no son más que manifestaciones de envidia y de odio".
Agregó: "me molesta que digan que soy un mitómano y que digan que no es cierto lo de las mujeres... pero yo sé que es absolutamente cierto. La prueba es que cuando hablo públicamente en radio o televisión y digo que ninguna mujer me ha rechazado, nadie llama para decir que ella si lo hizo y que soy un mentiroso, tampoco me han dicho que no funciono sexualmente".
Precisamente por las declaraciones de Cuevas, ha sido tan controversial su colección erótica, -que exhibe en su Museo-, constituida por más de 300 obras: "estaban guardadas en la caja de seguridad de un banco, y había que hacer que esas obras no se conocieran para no pecar de indiscreto, por no exponer, públicamente, la historia de relaciones amorosas con mujeres, casi todas casadas. Por eso estuvieron guardadas durante mucho tiempo, pero decidí exponer solo 40 de ellas por considerar que eran las que podían afectar menos a las involucradas, específicamente a mis compañeras de relaciones sexuales. Las más comprometedoras... siguen guardadas en la caja de seguridad de un banco.
Además, por otro lado, los años han pasado... el tiempo transcurrido hace menos comprometedoras las historias. Incluso muchas de mis ex-compañeras sexuales han visitado el museo, han acudido con cierta curiosidad malsana de reconstruir el pasado, y sobre todo ver hasta qué punto ellas se sienten retratadas o comprometidas, y ver hasta qué punto pudiera verse afectado su matrimonio".
Se sabe que como otros artistas, incluyes temas autobiográficos en tus obras, también que tu ser creativo es un tanto onírico, por lo tanto esos dibujos ¿no podrían de cierta manera ser producto de la ficción?
"Si... se trata de dibujos, que no forzosamente tienen que verse como situaciones vividas, sino como un simple tema: el erotismo, pero no revelaré cuáles de ellos tienen que ver con mujeres de mi vida".
¿Qué final quisieras que tuvieran tus obras?
"Quisiera, primero, que se conserven obras que realicé desde mis diez años de edad, pero la mayoría de ellas no están en mi poder. Incluso en Miami, Florida, exhibieron una colección con algunas de mis obras de infancia. Viajé para ver la muestra y las reconocí como auténticas. Las realicé entre mis 11 y 16 años de edad. Están hechas en materiales modestos, en papeles baratos, pero muy bien conservados, además, espléndidamente enmarcados. Tenía la intención de adquirir alguno, pero los que me interesaron ya habían sido adquiridos. De manera que mi obra se encuentra dispersa, por eso envidio a los escritores; pueden conservar todo su trabajo, en los libros que han publicado.
En el caso de un pintor, sobre todo de alguien que como yo empezó a una edad tan temprana, y además que he sido descuidado en eso, no he llevado un registro fotográfico de todo lo realizado, o por lo menos hasta cierto momento en que pude haber fotografiado mi obra, sin embargo no lo hice por no saber manejar una cámara fotográfica, por no tener un fotógrafo que luego desaparece. Es algo que me llena de tristeza y angustia, saber que casi toda mi obra anda dispersa por todo el mundo y no llevo ni siquiera un registro que por lo tanto existe solamente en mi memoria, pero puedo reconocerlas donde estén, tengo una extraordinaria memoria visual, que me ayuda también a recordar a las más de 400 mujeres que ha habido en mi vida".
¿Qué sigue en los planes creativos de José Luis Cuevas?
"Continuar con mi énfasis en las obras de gran formato que realizo desde hace algunos años. Trabajar también en esculturas dentro del formato mayor, por una necesidad. Antes me había opuesto al tamaño gigantesco, quizá como una reacción que había tenido desde mi infancia en contra del muralismo, entonces pensaba que las obras debían conservar una dimensión que permitiera más una relación de intimidad, digamos, con el espectador. Pero ahora he visto que se pueden conservar en superficies grandes. Fue una necesidad que surgió de pronto".
¿Qué es para ti la vida?
"Algo mágico y verdaderamente maravilloso. Creo que todas las experiencias que se van viviendo, por lo menos en mi caso, son de tal intensidad, que todo, absolutamente todo lo vivido, es emocionante, es una aventura verdaderamente fantástica el hecho de vivir, de existir... pero en mi caso eso va acompañado con una actitud un tanto melancólica de saber que la muerte va a sobrevenir y que todo va a desaparecer y terminar. Vivo siempre aterrado ante la idea de dejar de existir. Yo podría asegurar que bajo ninguna situación, aún la más desesperada, recurriría al suicidio, por ejemplo, ¿no?, porque pienso que el acto del suicidio es un acto de valentía verdaderamente extraordinaria.
Entonces me asusta muchísimo el paso del tiempo. Ahora, en estos momentos, estoy más asustado que nunca ante la idea del envejecimiento, porque ya tengo 65 años".
Creo que todos pensamos no solo una, sino muchas veces en la idea de la muerte, pero pocos tienen la fortuna que tienes tú de saber que gracias a tu obra, permanecerás...
"Pero no... definitivamente no... Es cierto, la obra queda, a mí me interesa solamente como una experiencia personal; en el momento de crearla. Una vez yo muerto, lo que es aplicable a todos los artistas de la historia del arte que ya hayan muerto, el hecho de que su obra persista, es una experiencia para los que están vivos, pero ellos ya murieron y no viven más la experiencia del arte, lo que ya viven otros, por lo que el que las obras queden, no puede consolar a un artista de ninguna manera".
¿Hay algo que pueda consolarte ante la idea de la muerte?
"Lo único que puede lograrlo, es el hecho de que soy creyente, recuperé la fe, entonces me cobijo de nuevo en la religión católica, un católico un tanto elemental que cree en las cosas que aprendió en la infancia, en el catecismo... Creo en otra vida, en un castigo, en un premio, en el cielo, en el infierno, pero de todos modos, aunque es tan misterioso todo, es un acto de fe el creer que puede existir otra vida, pero no sabemos, existe la posibilidad de que al morir nos enfrentemos a la nada, lo que es una idea verdaderamente aterradora, creo que es ese terror el que me ha llevado a una actitud un tanto regresiva, a mi infancia, a creer en Dios y en otra vida".
¿Qué fue lo que te hizo perder la fe, y luego recuperarla?
"Cuando la perdí fue en 1976. Estaba en este estudio, en una cama que ahora está en la Sala Erótica de mi Museo, y perdí la fe el día que murió mi madre. La habíamos llevado a enterrar en la mañana, después vine aquí, e intenté dormir en esa cama. Pensé en que el cuerpo de mi madre estaba en descomposición material, pensé en lo que fue su vida, en los sufrimientos... lo que me llevó a una especie de revelación al revés. La revelación de que nada existía, y dejé de ser creyente...
Recuperé la fe hace como cinco o seis años, en Sevilla, donde entré a una Iglesia donde había culto para la Virgen del Rocío. Estuve una temporada allá y entraba a todas las iglesias, porque son muy bellas. No me hincaba al atravesar un altar, pero en esta ocasión, por alguna razón misteriosa y extraña estando cerca del altar, me arrodillé, me persigné, recé un Ave María y salí de la iglesia creyendo de nuevo".
De todo lo vivido, ¿cuál ha sido tu más importante experiencia?
"Creo que las más intensas experiencias definitivamente las he recibido a través de mi obra, pero las mayores angustias también me las ha proporcionado mi obra. Hay ciertos momentos que atravieso por crisis que son como las crisis de la fe, en las que me siento vacío e incapacitado para expresarme a través de la plástica. Esos son los momentos más angustiosos que puedo haber vivido, cuando siento que no puedo expresarme, se pierde toda la habilidad para crear y entra uno en unos de estados de angustia y desesperación... trato de huir de mi propio estudio, de no estar encerrado en él, y camino mucho. Otra experiencia altamente importante ha sido mi relación con las mujeres".
¿Cómo has hecho para tener con ellas el éxito que cuentas?
"Nunca he corrido riesgos, por lo que no he conocido el rechazo. Cuando intuyo que no seré aceptado, no sigo adelante".
¿Lo sabes a través de alguna fórmula especial?
"Por intuición, creo que los artistas poseemos una gran intuición para darnos cuenta de eso. A veces, en alguna conferencia, hay alguna mujer que le transmite a uno un mensaje erótico. Esa mujer seguramente va a ser de uno... sería horrible vivir la experiencia del rechazo. No entiendo la idea rudimentaria de lo que ocurre a muchos de los personajes en "Macbeth" de Shakespeare y que tanto se explotó en el cine mexicano en películas de María Félix, Pedro Armendáriz... en que él insiste en que la mujer lo quiera, y ella insiste en rechazarlo. Al final acaba siendo dominada por él y viviendo juntos. Yo no viviría eso, no puedo comprenderlo siquiera porque no lo he vivido nunca. De alguna manera dejo que la mujer tome la iniciativa".
Dime tus tres cualidades más importantes.
"La absoluta entrega a una vocación persistente, descubierta a una edad temprana porque no es suficiente haber nacido con ciertas cualidades para ejercer una profesión, como las artes plásticas, sin tener la capacidad de la entrega, porque tienes que vencer una serie de obstáculos y cosas, pero si eres persistente, puedes acabar logrando cosas.
Mi segunda cualidad es la valentía, no le tengo miedo a nada... bueno... solamente a los perros, que me aterrorizan. Si camino por una calle y un perro me ladra o me mira, me regreso y doy vueltas complicadísimas, pero soy incapaz de enfrentarme al peligro irracional que representa para mí, el perro. Los enfrentamientos con los seres humanos me tienen sin cuidado, porque son racionales.
Mi tercera cualidad sería mi capacidad sexual, lo considero una cualidad muy grande en un mundo en que la sexualidad masculina se acaba demasiado pronto. Yo no he sentido la más mínima disminución en cuanto a mi capacidad, tengo la misma de mi juventud".
¿Tienes algún secreto al respecto que quieras compartir con algunos caballeros en problemas?
"Diría que quizá el hecho de que siempre como agua de uso, en vez de tomar agua sola, bebo té de Damiana, a lo mejor tiene alguna virtud afrodisíaca. Algunos dicen que no sirve para nada, pero yo tomo litros de té de Damiana todos los días. También pienso que mi muñequera es una especie de fetiche sexual, en el que de alguna manera pienso que me da fuerza sexual también. De ninguna manera podría tener una relación con una mujer, si no tuviera la muñequera puesta. Se ha convertido en un fetiche importante, además, he descubierto que a las mujeres les gusta que lo lleve".
Ahora dime, ¿tres defectos que tengas?
"Han de existir más que esos, pero... todavía no me los he descubierto. Si creyera a todas las personas que hablan mal de mí, pensaría que soy una persona llena de defectos, soy una de las personas más atacadas que puede haber en México, sin embargo, no he logrado descubrir mis defectos".
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