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En condiciones normales, la competencia por los premios Oscar tiene su punto de arranque durante las primeras dos semanas del mes de Diciembre, cuando las asociaciones de críticos de Los Angeles y Nueva York dan a conocer los títulos de los filmes, artistas, guionistas y directores que ellos consideran como los mejores del año. Y esto sucede así porque es durante el otoño cuando se estrenan las películas en las que las companias productoras de Hollywood abordan asuntos más profundos y trascendentes de lo que suelen producir en los otros meses.
El estreno de la cinta “Seabiscuit,” ocurrido hace dos semanas, amenaza con modificar radicalmente tan tradicional calendario de eventos porque ha comenzado a despertar, ya desde este varano, los rumores de los especialists que consideran que con ella, su director Gary Ross, deberá recibir varias nominaciones al Oscar. Entre los comentarios favorables que se han dedicado a “Seabiscuit” están los que destacan los trabajos interpretativos hechos por el joven actor Tobey Maguire y el veterano Jeff Bridges.
Basada en una historia real cuyos acontecimientos tiene lugar durante la epoca de la Gran Depresión económica sufrida por Estados Unidos a principios de los años treinta, “Seabiscuit” debe su título al humilde caballo de carreras que se convirtió, de la noche a la mañana, bajo el mando del audaz jinete interpretado por Tobey Maguire en uno de los grandes triunfadores de los hipódromos más importantes del país. Junto con las hazañas de tan increible corcel, “Seabiscuit” describe la forma en que tres individuos tienen la posibilidad de vencer los dramas por los que han pasado y recuperar la fe y el sentido de la vida. Por todos los valores humanos y artísticos que tiene fue que decidimos convertir a esta película en el tema central de nuestra publicación de esta semana, que esperamos disfruten.
Dr. Javier Martinez
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